04 Mar
Más de 300 cisternas permanecen varadas desde hace más de una semana en inmediaciones de la planta de YPFB en Senkata, a la espera de descargar gasolina que fue observada por no cumplir con los estándares de calidad para su comercialización.
La mayoría de los choferes llegó desde Santa Cruz y asegura que la espera ya se prolonga por casi un mes si se toma en cuenta el tiempo que pasaron aguardando en el oriente antes de ser derivados a El Alto.
“Nos mandaron aquí y seguimos esperando, pero nadie nos dice cuándo se va a resolver”, relató uno de los transportistas.
Según información oficial, el combustible ingresó desde Paraguay y debía descargarse en la planta de Palmasola, pero tras detectarse contaminación se frenó su distribución y se decidió trasladarlo a otros centros.
Los conductores denuncian abandono y malas condiciones durante la espera. “No hay baños ni duchas para tanta gente. Los gastos siguen y nosotros no tenemos ingresos”, reclamó otro cisternero.