
En la localidad de Ivirgarzama, municipio de Puerto Villarroel, los pueblos de la Patria Grande se dieron cita los días 2 y 3 de agosto bajo la convocatoria de RUNASUR, con el propósito de fortalecer la lucha por la descolonización de Nuestra América y la reivindicación de los derechos de los pueblos originarios y pluricontinentales.
Durante este encuentro histórico, se adoptó una decisión contundente: se exige el cambio de la sede de las Naciones Unidas, actualmente ubicada en Estados Unidos, debido a que este país no representa una garantía ni la pluralidad necesaria para garantizar la paz mundial. Estados Unidos, catalogado por los pueblos reunidos como un imperio que impone su voluntad a través de vías no democráticas, es señalado como un mal ejemplo global, líder en guerras y en la carrera armamentista, y actor central de genocidios y colonialismo moderno.
El llamado es claro: trasladar la sede de la ONU a un país que represente un mundo multipolar, pluricultural y plurinacional, más respetuoso con las realidades diversas de todas las naciones y pueblos.
Los participantes destacaron la urgente necesidad de construir una nueva cultura de convivencia, basada en la tolerancia, la paz, la armonía y la complementariedad, que impulse la unidad en la diversidad, la integración regional y el respeto a las diferencias.
Asimismo, se reconoció al Vivir Bien (Suma Qamaña o Sumak Kausay) como un camino fundamental para que nuestros pueblos puedan transitar democráticamente desde las estructuras coloniales, monoculturales, excluyentes y racistas hacia Estados Plurinacionales que sean inclusivos, solidarios e igualitarios, reafirmando así la identidad y soberanía de nuestras naciones en América Latina y el Caribe.
Este encuentro marca un paso decisivo en la consolidación de la Patria Grande como un actor propositivo en el escenario mundial, reafirmando el compromiso por la descolonización y la búsqueda de un orden internacional justo y pacífico.