03 Mar
El Banco Central de Bolivia insiste en que la solución al problema de la serie “B” es tecnológica. Presentó la aplicación “Billetes de Bolivia” para que la población escanee y verifique si un billete es válido o no.
Sin embargo, en la calle la realidad es otra.
Tras varios días de confusión por la anulación temporal y las versiones contradictorias sobre el dinero del avión siniestrado en El Alto, comerciantes y transportistas optaron por una medida simple: no aceptar ningún billete de la serie “B”.
La carga recae en el ciudadano
Aunque el BCB asegura que solo 17,1 millones de piezas fueron afectadas, hoy es el ciudadano quien debe revisar serie por serie o descargar una aplicación para comprobar la validez.
No todos tienen celular inteligente.
Personas de la tercera edad, trabajadores informales o sectores rurales simplemente no pueden escanear un billete antes de recibirlo. Ante la duda, se rechaza.
Medida tardía, problema vigente
El Banco Central sostiene que actuó con responsabilidad, pero la comunicación inicial dejó un efecto que aún golpea la economía popular.
En mercados y ferias persiste la molestia. La gente sigue haciendo filas para cambiar billetes y muchos prefieren no arriesgarse.