Mesa en la Casa Grande del Pueblo recibe a las almas de fallecidos en pandemia y en las masacres durante el golpe de Estado

En el marco de las tradiciones de la fiesta de Todos Santos, este lunes 1 de noviembre se armó una mesa en el hall de la Casa Grande del Pueblo, para recibir a las almas de todas las personas fallecidas en la pandemia y durante el golpe de Estado de 2019.

“Recibimos a nuestras almas con mucho cariño, compartimos con nuestras almas, compartir con ellas durante esta jornada y mañana que las vamos a despedir. Hemos estado aquí con hermanos y hermanas en Casa Grande del Pueblo recibiendo a nuestros seres queridos y hemos armado justamente esta mesa”, señaló la ministra de la Presidencia, María Nela Prada.

En el altar resaltaban las fotografías de líderes de movimientos sindicales, quienes con su lucha devolvieron la democracia al país; también estaban las de autoridades y personalidades que tuvieron que partir precipitadamente, producto de la pandemia del COVID-19 y de aquellos bolivianos y bolivianas asesinadas durante el golpe de Estado de 2019.

“Hemos estado aquí con hermanos y familiares, víctimas de la masacre de Senkata y Sacaba, aquí están sus fotografías, de los seres queridos que han venido a visitarnos a la Casa Grande, que es su casa; también víctimas de las masacres, están hermanos y hermanas que son guía en nuestra lucha, hermanas y hermanos que son una fuente de inspiración”, indicó Prada.

En la oportunidad, familiares de las víctimas de la masacre de Senkata entregaron a la autoridad dos caballos que, como rezan las tradiciones, servirán, uno para la venida y el otro para la ida de las almas de sus seres que perdieron la vida en los luctuosos días de 2019. 

La ministra de la Presidencia resaltó la importancia de mantener las tradiciones y cultura heredadas de los ancestros, y que se constituyen en la mayor riqueza de un pueblo.

“Nuestra cultura es nuestra mayor riqueza, entonces tenemos un gran desafío, no solamente en niveles de Gobierno desde el sistema educativo, sino desde las propias familias, donde debemos sentirnos orgullosos de nuestras raíces, de nuestros idiomas, de nuestras culturas y así como nuestros abuelos transmitieron a nuestros padres, nosotros debemos transmitir a nuestros hijos esta herencia cultural que no debemos perder”, manifestó.

ABI

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