De la revolución armada a la revolución pacífica

El Ché dijo “el revolucionario es aquella persona que se indigna ante cualquier hecho de injusticia. Sin embargo, ahora vemos la mayor injusticia que se está cometiendo contra Cuba con un acoso político militar y mediático que busca desprestigiar la revolución cubana, dijo Javier Larai de Chile.

Como países de américa latina se necesita solidaridad, ahora más que nunca los pueblos latinoamericanos necesitan unirse y ser solidarios, no para imponer el socialismo, sino para defender la libertad y el derecho a la autodeterminación.

Hubo un proyecto llamado la vía chilena hacia el socialismo escrita por Allende, que fundó un partido y desde sus años de estudiantes se dedicó a organizar a las clases populares para hacer una revolución.

En esa época estaba en boga la revolución mexicana y el comunismo de Rusia.

Se presentó en varias elecciones en su país y nunca ganó, pero

el 3 de septiembre de 1970 tras mil días de protestas, se bombardea el lugar donde se realizaba una huelga y en esas circunstancias, quizá para no caer preso político, se suicida.

Allende se preguntaba ¿cómo podemos transitar hacia el socialismo de forma pacífica? Hasta antes de Bolivia, las revoluciones siempre habían sido armadas, pero el 2020 Bolivia demuestra que se puede cambiar un sistema por la vía democrática a través de las elecciones como ya se había hecho el 2005 cuando el MAS gano sus primeras elecciones.

La revolución pacífica debe hacerse para cambiar las estructuras de dominación, para la autodeterminación y mejorar la vida de la población.

Larai concluyó su discurso lanzando varias interrogantes como: ¿Se puede hacer revolución pacíficamente y respetando las leyes?; ¿Se puede confiar en las FFAA y la Policía siempre?; ¿Hay formas de neutralizar a estas fuerzas que en tantas ocasiones han dado golpes de estado en países de América Latina, en consonancia con el imperio norteamericano?; ¿Qué queremos cambias en un estado plurinacional?