Las cholitas que conquistaron el Aconcagua reciben reconocimiento

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Escrito por  Publicado en NOTICIAS NACIONALES

CAMBIO

“Cumbre o muerte”, ésa fue la consigna que en el momento de fatiga más intensa motivó a Helena Quispe a seguir su travesía y conquistar, junto a otras cuatro mujeres, la cumbre del Aconcagua, la más alta del continente americano, con 6.962 metros sobre en nivel del mar (msnm). 

“Pero también después he pensado, la montaña es para disfrutar, he venido a disfrutar. Siempre he tenido fe en que íbamos a llegar”, explica con una sonrisa la mujer que a sus 22 años conquistó las cimas más altas del país.  

Junto a Dora Magueño,  Analía González,  Cecilia Llusco y Lidia Huayllas, Quispe es parte del grupo conocido como las cholitas escaladoras, que desde 2014 conquistaron las cimas del Illimani (6.438), Sajama (6.542), Condoriri (5.648) y Huayna Potosí (6.088), y que ahora sueñan con llegar a la cima del Everest (8.848). 

“Ése es nuestro máximo sueño, algún día lo lograremos”, afirma Quispe. 

Pero hacerlo no será fácil, además de los 70 mil dólares por persona que requieren para cumplir la hazaña, necesitarán mayor preparación física y capacitación en alpinismo, al menos así explica el coordinador del grupo y presidente de la Asociación Andina de Promotores de Turismo en Aventura y Montaña (AAPTAM), Carlos Mamani,  quien aclara que el logro de la pasada semana fue financiado exclusivamente con fondos propios y con donaciones en equipamiento de la empresa española Arenas.  

“Seguiremos tocando las puertas en los ministerios de Bolivia, seguiremos molestando a nuestras autoridades nacionales, si nos ayudan será bienvenido”, explica Mamani con respecto al Desafío Everest, un objetivo que —admite— es a largo plazo. 

De momento, el grupo se contenta con los certificados de reconocimiento que el Ministerio  de Culturas y Turismo les entregó ayer en un acto simbólico presidido por el viceministro de Descolonización, Félix Cárdenas.

En el emotivo acto al que las mujeres acudieron uniformadas con mantillas rojas, la coordinadora del grupo, Lidia Hayllas, explicó que el desafío de conquistar la segunda cumbre más alta del mundo fue mucho más difícil que los anteriores debido a las largas jornadas de caminata, un clima adverso y la necesidad de hidratación constante que demandó el paulatino ascenso a la altitud de la montaña.     

“Yo me siento feliz de llevar nuestras polleras y la bandera boliviana en alto”, afirmó Huayllas con una sonrisa.  

“Hasta el momento éste ha sido el ascenso más difícil y doloroso (...) Todo ha sido diferente”, complementó Dora Magueño.

“He visto a personas con los dedos congelados, quienes nos decían ‘está haciendo demasiado frío, ojalá ustedes lo logren’. De esa forma, la gente nos animó.  En muchos momentos yo también decía no creo que logremos subir, pero así lo hicimos”, complementa.  

 Analía González recordó entre lágrimas los 20 días de travesía y señaló que el logro no habría sido posible si no hubieran realizado la ceremonia andina de la ch’alla y de no sentir el orgullo por su identidad cultural.  

“Las polleras nos han dado mucha fuerza, nos han dado perseverancia, nos han dado ese espíritu de lucha y de no parar“, señaló.

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